Tips para equilibrar razón y emoción: Bien-estar-bien

Actualizado: feb 2

Por Marcela Padua

Hablar de razón y emoción es entrar en uno de esos terrenos que generan polémica simple y sencillamente porque es parte del diario vivir. Porque hay quienes defienden celosamente la prevalencia de la razón por encima de la emoción, y del otro lado, quienes conceden a la emoción el más valioso protagonismo.


En nuestro cerebro conviven razón y emoción. Nos dice la neurociencia que la primera se ubica en la corteza prefrontal en tanto que la segunda está en la amígdala. Aunque en el proceso evolutivo primero está presente la amígdala y por ende la emoción, en tanto que el neocórtex o corteza prefrontal aparecen mucho después, junto con la razón. Para la razón, el proceso de manifestarse lleva cierto tiempo, en tanto que la emoción juega con ventaja haciéndose presente con rapidez. Ambas, razón y emoción, forman parte de una misma balanza, para la cual buscamos equilibrio.


El proceso de la razón da origen a estrategias, argumentos, planes, explicaciones estructuradas. Es la inteligencia en su concepto más tradicional. Sin embargo, se convierte en nada cuando carece de los elementos ejecutores que llevan a la acción y ahí es donde entra en juego la emoción.


El conjunto de emociones es como decíamos al principio, de rápida manifestación. Fácilmente se desbordan, sin freno. Esa es su naturaleza -nos explica la neurociencia-, ya que la evolución natural del cerebro -o, dicho de otra manera, la selección natural-, las definió para ser rápidas y proteger a sus portadores.


Las emociones equivalen al ejército veloz, potente y calificado que permite llevar a cabo los planes racionalmente concebidos. Su contrapeso es la razón, que actúa como un freno al comportamiento emocional.


Vemos ahora que racionalidad y comportamiento emocional deben estar equilibrados. En el mejor de los casos, aspiramos a ello. El trabajo que implica estar en equilibrio en términos de razón-emoción paso por el autoconocimiento.


En palabras de Ignacio Morgado Bernal, director del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona: “La razón sin emociones sería como un general sin ejército. La emoción sin razón sería como un coche sin frenos. Van de la mano, se necesitan, son inseparables”.


Tips para equilibrar razón y emoción


· Trabajar en el autoconocimiento. Cada quien tiene un tipo de emoción dominante que utiliza indistintamente en varias situaciones cotidianas, con resultados que pueden ser muy distintos y hasta contradictorios. Al dedicarnos un tiempo para el autoconocimiento, podemos identificar la relación entre esa, nuestra emoción dominante, y lo que obtenemos al usarla.

· Buscar la calma. O, dicho de otra manera, buscar el equilibrio. Cuanto más practiquemos un estado de calma y serenidad -que bien puede lograrse a través de la respiración-, menor es la posibilidad de experimentar desbordamiento emocional.

· Razonar lo que sentimos. Todo tiene una función; toda emoción tiene un por qué y un para qué. Si somos capaces de revisar lo que estamos sintiendo -en vez de bloquearlo-, de conectarlo con la situación concreta que le da origen, de percatarnos de las sensaciones físicas que le acompañan, podremos experimentar cómo se manifiesta y mantener la calma.


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Marcela Padua es consultor organizacional y terapeuta. Durante varios años trabajó en el mundo editorial, como publisher y columnista. Fundó y dirige XARENI Consultores, firma dedicada a la comunicación, mercadotecnia y relaciones públicas, especializada en tecnología. En paralelo ha desarrollado un fuerte trabajo de preparación y práctica como terapeuta, alrededor de la medicina tradicional china y la alimentación consciente, teniendo como eje principal el ChiKung.

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